La compresión del video es el arte de desechar
la mayor cantidad de datos posibles sin que se note.
Los métodos de compresión de video tienden a ser lossy,
lo cual significa que el resultado de lo descomprimido va a diferir
del material codificado originalmente.
La técnica lossy reduce datos mediante una compleja encriptación
matemática y a través de desechos selectivos intencionales
de información visual que nuestro cerebro y nuestros ojos ignoran,
pero que llevan a percibir una notable pérdida de calidad en
la imagen.
La tecnología por la cual se logra la compresión de video
es conocida como Codec, término que abrevia las palabras compresión
y descompresión. Varios tipos de codecs han sido desarrollados,
implementados tanto mediante software como hardware.
Estos codecs tienen la capacidad de comprimir a ratios que van desde
un simple 2:1 hasta un agresivo 100:1, posibilitando manipular enormes
archivos de video; a mayor ratio de compresión, peor será
la calidad de la imagen.
El primer codec de compresión de video asistido
por hardware es conocido como M-JPEG (motion JPEG o JPEG con movimiento),
el cual se trata de un derivado del estándar desarrollado para
imágenes estáticas denominado JPEG.
A pesar de lo útil que resulta la compresión M-JPEG, nunca
fue diseñado para imágenes con movimiento. Cuando hablamos
de distribución digital, donde el ancho de banda es un factor
determinante, la familia del estándar MPEG especialmente diseñada
para video, ofrece ventajas significativas.